viernes, 2 de abril de 2010

La Escuela Bruguera: DON PÍO de Peñarroya

Don Pío de José Peñarroya (1910-1975) tal vez fuera una de las series más populares que dibujara para Bruguera, amén de Gordito Relleno, Don Berrinche, Pepe el hincha o Pitagorín.
Apareció en los primeros números de Pulgarcito allá por 1947 y se estuvo publicando -casi de forma ininterrumpida- hasta la muerte de su creador en 1975.
Tal como comenta Tony Guiral en el álbum recopilatorio Clásicos del Humor Don Pío (RBA, 2009): ¿una historieta que propaga a los cuatro vientos los problemas íntimos de una pareja es adecuada para un semanario infantil? A lo que responde: Don Pío es una de esas historietas muy arraigadas en su concepto y desarrollo al entorno histórico y social (periodo de posguerra) en el que nacen y se desarrollan, y la evolución del mercado de las publicaciones infantiles y juveniles durante el franquismo, y su correspondiente control legislativo (la censura), acabaron adulterando el espíritu (crítico) original de la serie.
Pero no nos engañemos, revistas como Pulgarcito no eran, ni de lejos, lectura exclusiva de infantes o adolescentes, eran productos familiares, en el sentido de que iban dirigidos a un lector amplio y heterogéneo; pero Pulgarcito, a diferencia de otras como TBO, utilizó siempre un humor más incisivo y, en general, sus autores reflejaron, con la ayuda del espejo distorisionador de la caricaturización de personajes y situaciones, el día a día de la postguerra. En aquel contexto, Peñarroya desarrolló en Don Pío la frustración económica de la clase media española, aspirante a medrar en la escala social, pero limitada en sus posibilidades reales por unos ingresos humildes, frstración elevada a la categoría de cruento enfrentamiento conyugal. Así, Don Pío, un oficinista de clase media, aspiraba a contentar a su mujercita, doña Benita, en sus arrebatos consumistas, sus ambiciones sociales y, en general, en sus derroches por aparentar lo que no se es o, mejor, lo que no se tiene.

Historia original de Don Pío
Medidas: 30x43 cm

Arriba tenéis uno de los originales de la serie. Si os fijáis hay una serie de anotaciones a lápiz de los colores que había que introducir para su impresión a color tal como podéis ver en la imagen inferior.

La historia publicada en Pulgarcito nº 1477 (1959)

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